Qué es el COI y por qué debería calcularlo antes de cada cruza
El 100% de los criaderos encuestados valoró el cálculo de consanguinidad como esencial. Ninguno lo calcula hoy. Así se debilita una línea genética en pocos años.
El coeficiente de consanguinidad (COI, por sus siglas en inglés) mide la probabilidad de que dos genes en un mismo locus sean idénticos por descendencia: cuánto comparten, genéticamente, los padres de una cruza. Es el número más importante que un criadero serio debería mirar antes de armar una pareja —y casi nadie en el rubro lo calcula.
El problema silencioso
En una encuesta a criadores chilenos, el 100% valoró el cálculo de consanguinidad como esencial (5/5). Ninguno lo calcula hoy. El resultado es predecible: las líneas genéticas se debilitan en pocos años. Baja fertilidad, malformaciones, ejemplares más frágiles. El daño no se ve en la primera generación; se acumula.
Cómo leer el semáforo
Exovita traduce el COI a un semáforo claro, con los mismos rangos que usa la práctica:
| Rango | Lectura |
|---|---|
| 0 – 6,25 % | Cruza segura |
| 6,25 – 12,5 % | Aceptable, monitorear |
| 12,5 – 25 % | Consanguinidad elevada |
| > 25 % | Altamente peligrosa |
Una cruza de Amazona aestiva × A. aestiva con un COI de 4,2% entra en verde: segura. Una cruza entre medios hermanos se dispara a 12,5% —zona de alerta— sin que nadie lo note a simple vista.
Por qué importa simular antes
El valor no está en calcular el COI después de que nació la cría: está en simularlo antes de cruzar. Arme la pareja en pantalla, vea el número, y decida con información en vez de con intuición.
El módulo de Reproducción + COI de Exovita arma la genealogía visual de cada ejemplar y calcula el coeficiente al instante cuando simula una cruza. La cadena de trazabilidad —todos los dueños y ancestros anteriores— alimenta el cálculo.
El COI no es un gancho de venta: es un diferenciador que educa. Quien lo usa una vez no vuelve a cruzar a ciegas.